Archivos para la Categoría 'Racismo 101'

Raza, identidad y Nación

Las polémicas declaraciones del presidente, propiciaron la realización de este video por parte OCRAM (vean los comentarios al post y en Utube)  que ha traido más cola en la blogósfera peruana.  Los debates propiciados muestran una profunda confusión y dudas frente a lo que representa ser peruano.

Aqui un comentario de OCRAM al debate formado: Comentario peruanazo 

Porque siempre que hablamos de racismo en realidad terminamos hablando de esa entelequia que es “la identidad peruana“. Quizás por primera vez, creo, existen intentos más o menos en serio de construir una identidad peruana inclusiva, que no se queda en el Tahuantinsuyo o en el virreynato, que no es el enfrentamiento de andinos y criollos, que trata de convertir esa ficción legal que es el Perú en algo (quizás por esto mismo resulta importante, por ejemplo, construir un “cine peruano” y hasta una “cultura pop peruana”, quiero decir discursos nacionales masivos con los que todos nos identifiquemos

Eduardo Villanueva en Por que sé que soy peruano

(…) nos dice que la peruanidad es reconocible en elementos más complejos que el color de la piel o el lugar donde nacimos, sino en una forma de vivir. Y nos lleva a Anderson, que finalmente nos dice que no somos más que lo que imaginamos juntos, aunque esa imaginación sea una creación de conveniencia de aquellos que dominan sobre los que son dominados.

¿Somos peruanos porque compartimos prejuicios, aunque nos afecten distinto? Tal vez esa sea la mejor manera de definirnos.

DTP : Que significa ser peruano?

Pues la verdad que no tengo una respuesta muy clara aún. Se trata de esas preguntas que, hechas cada cierto tiempo, su contestación puede variar, dado que la identidad – sobre todo, la peruana – es algo en constante redefinición.

(…) Porque él, Primitivo Quispe, Sofía Mulanovich, Lucila Campos somos iguales. Somos peruanos.

Choledad Privada:  El Perú es cobrizo: carta de Alan a Coppertone

(…) todos están de acuerdo en que un cholo peruano de a de veras debe ser cobrizo (y parecido a Evo, en lo posible), lo curioso de eso es que pocos limeños se reconocen en ese color y, por lo tanto, se desperuanizan o tercerizan la peruanidad cobriza en el cholo que sale en el afiche de PromPerú (…)


PEruanista en “Alan Garcia: me gustan los hombres cobrizos…”

Sin embargo -y en el lado bueno- esta desgraciada expresión al menos nos sirve para tocar un tema muy popular entre los peruanos: nuestras identidades raciales.

La idiotez de García no reconoce la diferencia entre la nacionalidad y la raza. Ser peruano es una nacionalidad y gentilicio, no una raza ni el color de la piel.

No existen los “verdaderos” peruanos: todos somos verdaderos peruanos cuando obtenemos la nacionalidad de Perú, y punto.

Silvio Rendón : ver Actualización resentida (y comentarios) sobre la reacción de Aldo M. a las palabras del Presidente.

Alguna vez Pablo Macera dijo que Velasco demostró que en el Perú el resentimiento no sólo era de los de abajo, sino que también podía ser de los de arriba. Efectivamente, hay una generación que se formó viendo cómo Velasco repartía a los campesinos las tierras de sus abuelos o padres (tipo algún personaje de Bayly), cómo dejaban de tener poder político (y a veces económico) algunas familias de abolengo, cómo tenían que vérselas con la ciudadanía de a pie como uno más, compartiendo espacios en la ciudad. Hechos que dejaron profunda huella en un segmento socio-demográfico del país.

Aloony*land en Como tener Identidad, para dummies (gracias a Postpost por el dato)

Dime Allison, ¿tú estás orgullosa de ser peruana?
-No, la verdad es que no profe- cuz esa es la puritita verdad- no siento nada, es más, me da rabia todo de acá. Sólo es un pedazo de tierra.

-Bien, y que, ¿sólo vives en un pedazo de tierra? ¿No le encuentras nada bueno a ese pedazo de tierra?
-Es que, ya sé que suena bonito todo el Machu Picchu y la cultura, pero es que lamentablemente eso no es el Perú. Me estresa que todo esté corrupto, que hayan pandilleros en todas las esquinas, que perdamos tanta plata vendiendo materias primas que compramos mas caro, me llega que digan “uy yo soy patriota” y salgan a la calle y estén choleando a la gente, me jode ver gente pidiendo plata en las iglesias, me llega, ¿cómo sentirme orgullosa de eso? Aparte, yo no he hecho nada por este país como para sentirme orgullosa. Para sentirme orgullosa, tengo que hacer algo, que sea mío, pero el país, ¿que tiene que ver con mis logros personales?
-¿Acaso tú no te sientes orgullosa de tus padres cuando hacen algo bueno? Y tú NO los hiciste.
-Si pero si mis padres hacen algo bueno, y luego hacen algo malo, el orgullo se va completamente… igual que el Perú y todos sus problemas. No sé, eso del orgullo es muy inexacto. De qué debemos estar orgullosos?
(…)

-Pero profe, imagínese que un niño tenga una piedra bien bonita, y diga “Estoy orgulloso de mi piedra” y viene otro niño y agarre una piedra más fea pero haga con ella una escultura. ¿Cuál será mejor?

Es interesante que en este último relato tiene más sentido las reflexiones de los estudiantes que la del profesor, encima queriendo” robarle” a Chile su patrimonio histórico (ja, ver el texto completo). 

El mensaje es claro, hay estar orgullosos de nosotros mismos, de nuestras acciones, No preguntarse que ha hecho el país por nosotros, sino que hacemos nosotros por armar una nación. La metáfora de la escultura es genial.

La tierra de Arguedas florece

Interesante video sobre la educacion Intercultural bilingue en Andahuaylas, Apurimac. Como dice una de las entrevistadas cuando sera el tiempo en que la interculturalidad sean en ambos sentidos. (visto en Peruanista)

Discriminación linguistica

Interesante post del linguista Javier Arnao, delineando las principales tendencias o teorias sobre la discriminación que manejan los sociólogos peruanos y una interesante aplicación al estudio del caso de la discriminación linguistica del castellano andino (Recomiendo leer el post completo) 

1. El «modelo matemático» para la discriminación

Este es un modelo propuesto desde la sociología por Walter Twanama para dar cuenta de la complejidad que subyace a la discriminación en nuestro país (en sus propios términos, el modelo matemático para «cholear»; para explicarlo). Esta postura rescata el concepto propuesto por Charles Wagley de «raza social» que nos es útil para explicar la categorización que elaboran los individuos siguiendo criterios sociales, culturales, simbólicos, económicos, mas no biológicos («raza» en términos no genéticos). Pero pasemos a ver en qué consiste el «modelo matemático». En palabras de Twanama:
« […] Las personas se evalúan entre sí haciendo una especie de ecuación en la que cuatro componentes más o menos independientes —aunque con una alta correlación entre sí en el mundo real— determinan si el evaluado cae dentro de la categoría a determinar. […] »
Cuando las personas discriminan («cholean») toman en cuenta, grosso modo, los siguientes factores o variables: los rasgos físicos (el fenotipo), el nivel socioeconómico (clase social), el nivel de instrucción, la oposición urbano/rural y el manejo del lenguaje. Estos son dos son las variables fundamentales sobre las cuales se asienta la discriminación lingüística y son los que tomaremos como herramienta teórica para sustentar nuestros argumentos. »(…)

 2. El Perú como sociedad jerárquica

Nugent, María Emma Manarelli y Hugo Neira proponen ver al Perú como una sociedad jerárquica. La idea central es que las estructuras sociales se organizan en base a la noción de desigualdad. Hay sujetos superiores y otros inferiores. Pero lo que cabe resaltar es que los sujetos sociales no existen como individuos, sino que deben su estatus a la comparación que se establece entre subordinados y subordinantes, donde se evalúa y clasifica a los «desconocidos» en un nivel de la escala jerárquica; es decir, « […] la identidad de los sujetos se fundamenta en la pertenencia a instancias colectivas (la familia, la localidad, la corporación), no en su individualidad. » En otro fragmento se señala que « […] en una sociedad jerárquica no es pensable la idea de “una misma ley para todos”, debido a que los sujetos no están en un mismo plano sino más bien pertenecen a estamentos, castas o capas sociales con deberes y derechos particulares.» (…)

Gamonalismo y pigmentocracia

Articulo de Guillermo Nuget en Quehacer

[El gamonalismo como concepto]

Llama poderosamente la atención en los actuales debates y elaboraciones en las ciencias sociales el gran silencio alrededor del gamonalismo. Es tan unánime que cabe pensar si no estamos ante un proceso de encubrimiento de una serie de prácticas que siguen teniendo vigencia entre nosotros.

(…) Lo característico del gamonalismo no es la exclusión, como se obstinan en hacernos creer los informes de las instituciones multilaterales. Por el contrario, se trata de la proliferación de formas particulares de inclusión para evitar formas generales de inclusión. De esta forma, el universo social se compone de una serie de grupos que, según su posición en la balanza de poder, definen arbitrariamente los términos de inclusión. Es lo que familiarmente se llama «argollas». Es no menos sintomático que en los debates se hable con más facilidad de las tradiciones autoritarias o del racismo, antes que de las argollas. Que yo recuerde, los únicos que hacen un uso público del término, en un sentido denunciatorio, son los comentaristas deportivos.(…)

[Mirar hacia otro lado]

(…) Las regiones de la conducta se confunden con los límites de aplicación de la ley. En las regiones posteriores todo puede pasar «porque nadie ve», mientras la región anterior es de una patente estrechez y donde los medios de comunicación tienen su parte de responsabilidad. Ese proceder de gamonal sustituye la vigencia de la ley por la mirada del hacendado. Es real lo que permanece dentro de la mirada oficial. Esta es probablemente una de las razones para entender la extendida violencia criminal de las décadas de 1980 y 1990. Lo que está fuera de la mirada no existe. Eso le dio un matiz adicional, y decisivo, a las respuestas de guerra sucia que tuvo el Estado en esos años. En efecto, Sendero Luminoso se empeñaba en espectacularizar su violencia con evidentes fines intimidatorios. El Estado optó por sustraer la mirada oficial en torno a sus acciones. (…) Simplemente se hizo las cosas en lo que Goffman llamó «las regiones posteriores de la conducta»: hacer como si eso no existiera. Las cosas que se hacen cuando «no hay visita» en la casa. Las masacres eran más un asunto de entre casa, de chacra, que de macartismo.4 Se trataba de acciones militares de amplio alcance que ocasionaban muchas muertes y que eran ocultadas con una facilidad sorprendente.5 Varios extrajeron, con ligereza, la conclusión de una orientación etnocida o racista en las matanzas.6 La afirmación más usual para respaldar estas acusaciones es señalar que un número mayoritario de las víctimas eran quechuahablantes. Esta es una clásica falacia de razonamiento: de la afirmación de que la mayoría de las víctimas compartían un rasgo étnico —hablando con propiedad más bien lingüístico—, se infiere que los perpetradores de tales acciones no serían quechuahablantes ni pertenecerían a una cultura andina. No hay base para tal inferencia. Por ejemplo, basta ver los apellidos de los miembros del grupo Colina, o recordar que un jefe militar de los años ochenta, el general Huamán, dominaba el idioma, sin mencionar que varios mandos senderistas eran hijos de familias campesinas que habían ido a la universidad y eran bilingües. Menos espectacular como explicación, pero más probable, es que un Estado obstinado en comunicarse únicamente en castellano coloca en la más extrema indefensión a los ciudadanos que, además de estar en pobreza crítica, hablan exclusivamente una lengua que es diferente al castellano.

[La pigmentocracia]

Entonces, ¿cómo explicar la importancia que tienen el tono de piel y los apellidos en «la presentación de la persona en la vida cotidiana»? Se trata en efecto de tonos, no de razas, y sirven para definir quién es más y quién es menos, un rasgo fundamental en una sociedad jerárquica. Es el universo del tutelaje engendrado por el gamonalismo. ¿Qué novedad hay en todo esto? Eso es lo que fue denunciado durante todo el siglo xx y antes: el mundo de la humillación, de la prepotencia, propio de la hacienda, de la chacra, como muy bien lo recuerdan las expresiones coloquiales del sentido común cuando alguien siente sus derechos vulnerados, y a las que tan poco afectos parecen ser quienes escriben sobre los asuntos públicos peruanos

Comentarios y preguntas: (completare cuando tenga más tiempo)

- Muy interesante este artículo, las opiniones que expresa Nuget son muy pertinentes y un poco contra corriente de las usuales discusiones sobre racismo. Pero me sorprende la poca rigurosidad del mismo, no hay citas a estudios relevantes que apoyen sus ideas por más interesantes que sean. Por ejemplo la lengua materna, origen, estrato económico de los soldados de tropa en Ayacucho. Para probar sus hípótesis necesita más que buenas ideas, se necesita evidencias, en general me parece que ese es el estado del estudio del racismo en el Perú: muchas ideas, cientos de anécdotas y hechos curiosos pero pocos estudios rigurosos o completos.

Actualización: Algunos pots donde se habla de los conceptos de racismo o comentan el escrito de Nuget:

Alan Salinas en El Escribano Social: Racismo, sometimientos o ausencias

Derik Latorre en Crio de Niebla: El laberinto de la choledad y el racismoMás preguntas antes de que me olvide

- Que concepto de racismo maneja Nuget? para que exista racismo sensu estricto necesita haber “razas” claramente delimitadas? Como define “raza”? por el color de piel?

- Por que asume, que si los militares tuvieran la misma lengua materna o rasgos fenotipicos que sus victimas no podrían ser racistas?

- Un acontecimiento que le da la razón a Nuget sobre que en el Perú vivimos en un sistema mental gamonalista son los escándalos de Petrogate, un ejemplo paradigmático de como tratar al país “como su chacra”. (se puede ver las incidencias de este escándalo de corrupción en el blog de UdeM)

Twanama is right (partially)

Cuando se discuten los temas del racismo, choleo, interetnicidad y discriminación en nuestro país, casi automáticamente surge un concepto que parecería ser la panacea para el problema: la identidad nacional; un día todos los peruanos marcharemos hacia algún objetivo común, (…)

Me animo a ir contra la corriente en este punto: la posmodernidad ha redondeado una crítica al concepto de identidad que tiene su origen en el psicoanálisis y otras corrientes psicológicas, por la cual la identidad individual no es tal pues el propio psiquismo está conformado por discontinuidades: ni siquiera como sujeto soy permanentemente idéntico a mí mismo. Las llamadas identidades colectivas son, a lo más, resultado de procesos de identificación, tejidos de imágenes y de símbolos.

Esto puede parecer una objeción puramente conceptual, pero hay algo más importante: las identidades nacionales logradas se construyeron en la gran ola de los nacionalismos del siglo xix y la primera mitad del siglo xx, y lo hicieron normalmente en entornos hostiles sobre la base de negar singularidades y diferencias para priorizar antecedentes y una historia en común. Pero ese tren se ha perdido, interna y externamente, debido a la actual —mundial— reivindicación de la diversidad y los particularismos y a procesos regionalistas y descentralistas que se apoyan, entre otras cosas, en regulaciones políticas y también en la forja de mercados. Es tarde para construir una identidad nacional basada en la tierra y los muertos (V. A. Belaunde dixit). Más aún, los treinta millones que somos, marcados por los conflictos descritos más arriba, o por el aislamiento, tenemos poco en común en qué reconocernos. (…)

Empleando un término ya en desuso, creo que la noción de identidad nacional es un obstáculo epistémico para alcanzar los objetivos deseables de desarrollo humano e integración para los peruanos.

Menos ambiciosos pero más efectivos, podemos imaginar un destino común basado en una confluencia de intereses: es un poco lo que se nos propone desde el lado más lúcido de quienes apuestan a acelerar nuestra integración a Occidente, entendiendo a este último no como un país específico sino como el «sujeto» del proceso de globalización. A esto podemos llamarle comunidad o proyecto, y obviamente tendrá también algunos componentes imaginarios, pero puede parecerse más a un plan que el famoso asunto de la identidad, porque el énfasis está puesto menos en nuestro pasado común que en el futuro que podemos construir.

Articulo de Walter Twanama en Quehacer 170  (visto en Zona de Noticias)

Comentarios:

* De acuerdo con Twanama en la primera parte de que ya perdimos el tren de la formación de una identidad nacional, pero no entiendo que quiere decir exactamente como  ver nuestro futuro como “un plan para acelerar nuestra integración a Occidente”.  Que tipo de integración? cultural? económica? y por que solo a Occidente? En este mundo globalizado no deberia pensarse en una integración más global, incluyendo Europa y USA es cierto pero también Asia, China e India que parece serán las nuevas potencias económicas del milenio?.

* Me parece que no  ha pensado suficiente esta última parte, pues no es que con esto de la postmodernidad también se pone en duda que exista algo monolítico como ”the West”, que más bien la idea no es “integrarnos”, “amoldarnos”, “acomodarnos”  a algo definido como occidente (por quien y por que intereses se dá esa definición?), sino más bien contribuir a la formación de un mundo globalizado donde cada una de las diferencias sean respetadas pero se tengan objetivos comunes de paz, prosperidad, respeto a los derechos humanos y al ambiente. Y también un poco peligrosa su última aseveración pues si nuestra integración a Occidente es el objetivo final los sectores que se arrogan ser los representates de Occ. o los más cercanos a Occ. son los que tendrían la ventaja de “guiar” al resto no tan occidentalizado (o civilizado como decian en el s XIX) es decir no esta abriendo la puerta a otro tipo de discriminación?.

 * Twanama deberia quechuizar su apellido a Tawanama, seria más fácil de recordar y pronunciar. Además seria muy postmoderno…

Interculturalidad desde la torre de marfil

 
 
El miércoles 17 de septiembre se realizará la presentación del libro Ciudadanía Intercultural. Conceptos y pedagogías desde América Latina, editado por los doctores Fidel Tubino, Juan Ansión y el sociólogo Santiago Alfaro. El evento es organizado por los departamentos de Humanidades y Ciencias Sociales como parte del proyecto Educación ciudadana intercultural para pueblos indígenas de América Latina en contextos de pobreza.
 
Comentarán la publicación: Ignacio López Soria, Rolando Ames y Madeleine Zúñiga.

Hora: 6:00 p.m.
Lugar: Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP

El ingreso es libre.

Fidel Tubino. Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina. Profesor Principal del Departamento de Humanidades y Coordinador del Doctorado en Filosofía de la PUCP. Miembro fundador de Foro Educativo y experto en educación intercultural.

Articulos relacionados a Tubino en este blog: aqui un comentario y un post sobre una entrevista suya

Bonus: Interculturalidad un slogan más?

Miraflores luchara contra la discriminación

Ojalá asi sea y no sea solamente una jugada de PR (relaciones públicas) para lavarle la cara al alcalde y los negociantes discriminadores.

La noticia en RPP (recomiendo leer los comentarios)

“Por mandato constitucional está prohibida toda forma de restricción. Lo que persigue la ordenanza de Miraflores es darle vida, darle realidad a lo que todos sabemos es un principio humano de no exclusión”, precisó en RPP.

En tal sentido, anunció la creación de la Defensoría del Vecinos que permitirá a los ciudadanos a través de Internet denunciar si ha habido discriminación

“A partir de mañana se acabó todo ese tipo de practicas restrictivas, es doloroso encontrar ese tipo de denuncias. Lo que hacemos a partir de esta norma clausurar estos locales”, indicó en referencia a la frase “Se reserva el derecho de admisión”.

Gamonales de hoy

Muy interesante el post en Crio de Niebla comentando artículos de Guillermo Nugent y Walter Twanama.

Ambos autores señalan que la frase de Zavalita, el personaje vargasllosiano de Conversación en la Catedral, la famosa “en que momento se jodió el Perú” simbolizaría el sentimiento de los grupos afectados por la cancelación del gamonalismo, según Nugent, o de “nuestros criollos”, según Twanama.

(…) el concepto de chacra “ha recobrado su condición de sustantivo para referirse al espacio del abuso, del pasar por encima de los acuerdos y de las reglas. El estilo gamonal, justamente. Lo característico del gamonalismo no es la exclusión, como se obstinan en hacernos creer los informes de las instituciones multilaterales. Por el contrario, se trata de la proliferación de formas particulares de inclusión para evitar formas generales de inclusión. De esta forma, el universo social se compone de una serie de grupos que, según su posición en la balanza de poder, definen arbitrariamente los términos de inclusión. Es lo que familiarmente se llama ‘argollas’. Es no menos sintomático que en los debates se hable con más facilidad de las tradiciones autoritarias o del racismo, antes que de las argollas”.

Nugent, como se puede leer, señala que son esas formas específicas de relacionarnos las que hacen que “la solidaridad se convierte en sinónimo de complicidad y encubrimiento”. De ese modo, el mundo oficial está circunscrito al que el gamonal ve, pues todo lo que constituye esa zona denominada regián posterior de la conducta no existe, es su chacra y lo que haga en ella, es cuestión que solamente le incumbe a él. Y es esto lo que explicarían los abusos, las masacres incluso de un Estado que, durante la década de la violencia política, cometió execrables delitos contra los derechos humanos de miles de peruanos. Rechaza la existencia del racismo(…)

Como se ve, Nugent es de aquellos que niegan que la discriminación en el Perú se pueda explicar como producto del racismo. Así, él mismo plantea la siguiente interrogante y la absuelve: “¿cómo explicar la importancia que tienen el tono de piel y los apellidos en ‘la presentación de la persona en la vida cotidiana’? Se trata en efecto de tonos, no de razas, y sirven para definir quién es más y quién es menos, un rasgo fundamental en una sociedad jerárquica” (…)

(…) Son esos diversos “cruces” los que determinan que en el caso peruano no pueda hablarse de racismo, sino de una sociedad jerárquica, en la que las relaciones se rigen por la subordinación antes que por la separación, que sería el signo definidor del racismo, al menos en sus variantes más conocidas. (…)

(…) Del mismo modo, creo que el análisis que hace Nugent es muy interesante, pero pierde de vista que el gamonal si bien sustentó su dominación en un esquema de subordinación, antes que en el de la separación, no dejaba de recurrir a esta última. De ese modo, estaban los hijos oficiales y los no existentes, los no reconocidos, porque eran fruto de una aventura del patrón con la sirvienta y ese niño, por más que llevara la sangre de este, tenía el estigma (no solo el pigmento) de la raza inferior; es más, probablemente en la partida de nacimiento aparecería nítidamente el calificativo de “mestizo”. (…)

(…) Este choleo tiene dos caracter ísticas para Twanama:
  • Cholear no es privilegio de un grupo: no es que unos cuantos peruanos tratan a los demás como cholos y por lo tanto como inferiores; no hay un grupo único que cholea; más bien, el fenómeno de marras recorre casi toda la población.
  • No hay un «cholo» puro, indudable, de acero inoxidable, preexistente al choleo. Normalmente, pensaríamos que alguien que no es cholo «cholea» a alguien que es «cholo». Pero, dado que casi cualquiera puede cholear a algún otro, parecería ser que, al contrario, el «cholo» se crea en la interacción.
Y esta nuestra peculiar forma de discriminación sería un racismo no peor, pero si más complejo que los otros racismos más claros y abiertos, pues en nuestro caso, asícomo choleas, también serás choleado.

El racismo cultural

Rocío Silva habla sobre el racismo cultural, su propuesta es en cierta medida creo contraria a Tanaka (en el debate Tanaka vs. Bruce), puesto que Tanaka pareciera favorecer prioritariamente medidas de corte legal y legislativo antes que un cambio en el “sentido común” de la gente. 

La mayoría de organismos, público o privados, gubernamentales o no, hacen un énfasis en el cambio de leyes para organizar los cambios en las prácticas autoritarias o racistas o discriminadores o auto-excluyentes. Los cambios de orden simbólico son considerados, casi desde una perspectiva althousseriana, que vendrán con el tiempo. Caerán por su propio peso, o algo así. Lo cual es un gran error, porque es necesario primero “hacer conciencia” sobre las formas que tenemos para vincularnos simbólicamente con los demás y entender que la manera de formar una nación democrática e inclusiva será, no sólo tolerando al otro —en este contexto la tolerancia casi se entiende como “aguante”— , sino entendiendo que nosotros no existimos sin el otro. La supervivencia de la especie siempre será comunitaria. Entre todos. Sin el rostro del otro que nos devuelve nuestro propio rostro no podemos ni ser ni existir.

Aquí le viene bien esta caricatura de Quino (visto en Zona de Noticias)

¿Cómo hemos construido la “otredad” en el Perú contemporáneo sino contruyendo alteridades a las que miramos desde dos perspectivas que no ayudan para nada: con desprecio o con asco y miedo?

(…) Este “racismo cultural”, que no está centrado en el color de la piel sino, precisamente, en la lengua de origen o en la formación educativa del otro, es decir, en los “errores” de pronunciación del castellano, quechizándolo, o en los problemas por “ignorar” el conocimiento —cuando no tendrían por qué no ignorarlo— es otra de las maneras para acentuar las jerarquías, sobre todo, en ese espacio construido desde las jerarquías letradas y lingüísticas. Lo que el crítico uruguayo Angel Rama llamó “la ciudad letrada”.

(…) La “ciudad letrada” es un término que introduce el teórico uruguayo Ángel Rama para vincular los espacios de poder político que organizar el imaginario simbólico de un país. Estos espacios muchas veces están vinculados estrechamente con sus clases letradas —abogados, jueces, legisladores, ministros pero también intelectuales y escritores— y donde se producen las leyes y normativas. Hoy en día la “ciudad letrada” se ha desterritorializado y también anida en espacios académicos fuera de América Latina como los centros de investigación y universidades con programas de estudios latinoamericanos en Estados Unidos y Europa, las revistas y diarios en español e inglés, entre otros. Algunos autores más radicales – Jean Franco— consideran que la ciudad letrada está “cayendo” y resurgiendo una ciudad mediática que, a su vez, organiza la idea de nación desde sus planes y perceptivas.

La basurización consiste en “la puesta en escena de mecanismos de descongestión del centro gracias a un uso estratégico de sus residuos. Estos residuos deben ser comprendidos a un nivel material y discursivo a la vez” (Daniel Castillo, en su ensayo “Culturas excrementicias”). Considero que este proceso no sólo funciona como una manera de crear centros y periferias económicas y sociales sino de re-localizar a las personas dentro de sistemas más amplios que sus comunidades locales (ergo, la comunidad nacional). Por eso adjunto el adjetivo “simbólica” a la primera conceptualización de Castillo. 

(…) sigo parafraseando a Virginia Zavala, que es multiculturalismo se ha vuelto un asunto totalmente decorativo y sirve como un dispositivo de dominación porque no se cuestiona la desigualdad económica.

Asimismo el multiculturalismo desde esta “forma de asumirlo”, como una necesidad políticamente correcta de situarse frente a las instituciones, pero sólo como un engranaje falso que no produce ni destila absolutamente nada, además de marginación, es totalmente peligroso. Este multiculturalismo es el velo que permite ligeros cambios para seguir manteniendo todo como siempre: la desigualdad, la subalternidad, los discursos autoritarios y basurizadores.

OTras discusiones sobre la ciudad letrada y ejemplos de “basurización cultural” en el Blog de Gustavo Faveron

Racismo en Lima

89% de sociedad limeña discrimina a los llamados provincianos “cholos”, según CPI. Aseguran que también no hay igualdad en la justicia.

El último estudio de la encuestadora CPI confirmó que el 89.5% de la sociedad limeña mantiene costumbres que discriminan a los provincianos “cholos”, mientras que solo el 9.9% piensa todo lo contrario.

El estudio de opinión pública para evaluar la percepción y actitud de la sociedad limeña respecto a los provincianos residentes en Lima fue realizado en Lima Metropolitana entre el 26 y el 30 de junio.

Este importante sondeo también revela que el 74.6% cree que un provinciano “cholo” no goza de los mismos privilegios que un limeño “blanco”, mientras que 24.3% piensa lo contrario.

En lo que se refiere a la justicia, el 74.7% cree que esta no es igual en ambos sectores.

EL DATO

Más racismo. Sobre la labor con que asocia la clase social más alta de Lima a un provinciano “cholo”, el 57.2% lo relaciona como “empleado doméstico”.

En La República

Actualización: Tanaka sobre el post “Limeños son” de Rafo León, sostiene lo contrario: que los limeños que son racistas seria un “grupo minoritario”.

Aqui los resultados completos de la encuesta de CPI, como que los números no le dan la razón a Tanaka, puesto que se puede hipotetizar que si un limeño es discriminador con un provinciano en Lima también lo será con un provinciano en el interior.

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